Últimamente se está hablando mucho de la eficacia de los Programas de Compliance Penal, debido en gran parte a la proliferación de programas estandarizados o Compliance “de papel” de dudosa utilidad para la empresa.

El Ministerio Fiscal en su Circular 1/2016 ya supeditaba la eficacia del modelo al hecho de que esté perfectamente adaptado a la empresa y a sus riesgos, y además, a que venga sustentado por una sólida cultura ética en los negocios. En este marco, resulta imprescindible realizar un análisis de la realidad del tejido empresarial y sus consecuencias a la hora de diseñar e implementar un Programa de Compliance realmente efectivo.

Las empresas españolas se están adaptando a las nuevas realidades, y tienden, cada vez más, a la consolidación de sistemas de gestión más horizontales, menos jerarquizados, orientados a procesos y basados en valores como la colaboración, la participación o la transparencia.

Así mismo, en las empresas pequeñas y microempresas, la realidad es que muchas veces la distinción entre áreas y departamentos y las distintas funciones asignadas no están claramente delimitadas, y muchos trabajadores realizan diferentes tareas según las circunstancias y necesidades de la empresa en cada momento.

En el marco de un Programa de prevención penal, serán pues, múltiples las ocasiones en las que un solo hecho típico pueda ser cometido por diversas personas en el flujo de uno o de diferentes procesos de la empresa, y podrá por tanto existir una pluralidad de responsables del mismo.

Todo esto lleva a la necesidad de que el diseño y la implementación del Compliance deba ser igualmente transversal, buscando la implicación y colaboración directa de todos los integrantes de la empresa y evitando que se diluya la labor de prevención.

De esta forma, el Compliance dotará a la empresa de unos valores y una cultura corporativa basada en un compromiso multidireccional, y creará un ambiente más colaborativo y positivo, una mayor eficiencia tanto en la producción como en el lanzamiento de nuevas ideas, una mayor orientación al cliente y un sistema de toma de decisiones mucho más ágil.